Decenas de empleados de protección civil trabajan día y noche en el pueblo de Igrán, de la provincia norteña de Chauen, para sacar con vida a Rayan, un niño de cinco años que cayó a un pozo seco de 45 centímetros de diámetros y 32 metros de profundidad. La caída se produjo el pasado martes, alrededor de las dos de la tarde. Los operarios han abierto durante todo este jueves un túnel paralelo. A las nueve y media de la noche las máquinas habían excavado ya 27 metros y se encontraban a solo cinco del niño, pero el terreno rocoso hacía muy difícil avanzar, según informó el sitio digital Le360.


































