La producción nacional de gas en Europa disminuyó drásticamente, mientras que la demanda en Asia aumenta a medida que los países buscan cada vez más alternativas al carbón, altamente contaminante, creando una guerra de ofertas por los cargamentos de gas natural licuado. El Reino Unido es el país más vulnerable a los precios récord del gas de Europa porque tiene una capacidad de almacenamiento muy limitada, lo que lo hace depender de un sistema coordinado de producción nacional e importaciones tanto de gasoductos como de cargamentos marítimos. La gran mayoría de las casas británicas se calientan con gas natural. El fenómeno creció fuertemente con el cierre de las centrales eléctricas de carbón y la energía eólica genera apenas el 50% de toda la electricidad. La pandemia hizo el resto y afecta a todo el planeta. La semana pasada, China ordenó a sus empresas energéticas estatales que aseguraran el suministro para este invierno a toda costa, mientras que la India está recurriendo al mercado de exportación de carbón térmico para reponer unas existencias que se acercan a niveles críticamente bajos. “En realidad, ya no se trata de los precios”, dijo a la BBC, Dmitry Popov, analista de CRU, una consultora de materias primas. “Se trata de asegurar el suministro para las próximas semanas o meses”.