Este sencillo recurso doméstico gana popularidad por su aporte al drenaje, el cuidado de las raíces y la prevención de problemas comunes en plantas de interior y exterior.
Colocar monedas en las macetas es una práctica doméstica que, en los últimos años, comenzó a ganar popularidad entre quienes buscan mejorar el cuidado de las plantas de forma simple y accesible. Lejos de tratarse de una superstición o un gesto decorativo, esta costumbre tiene fundamentos prácticos que explican por qué cada vez más personas la incorporan en jardines, balcones y espacios interiores.
Aunque a simple vista puede parecer un truco casero sin mayor impacto, el uso de monedas en macetas se relaciona con el drenaje del agua, la protección de las raíces y, en algunos casos, con el control de ciertos organismos no deseados. En un contexto donde crece el interés por soluciones naturales y de bajo costo, esta técnica vuelve a ponerse en agenda.
Uno de los principales motivos por los que se recomienda colocar monedas en las macetas está vinculado al drenaje del agua. Cuando una maceta no drena correctamente, el exceso de humedad puede provocar la pudrición de las raíces, uno de los problemas más frecuentes en plantas de interior y exterior.
Ubicar una o varias monedas sobre el orificio de drenaje ayuda a evitar que la tierra lo obstruya, permitiendo que el agua fluya con mayor facilidad. A diferencia de piedras o fragmentos de cerámica, las monedas ocupan menos espacio y no elevan demasiado el nivel del sustrato, lo que resulta especialmente útil en recipientes pequeños.
Además, este método contribuye a que el agua no se acumule en el fondo de la maceta, manteniendo un equilibrio adecuado de humedad. Esto favorece el desarrollo saludable de las raíces y reduce el riesgo de enfermedades asociadas al exceso de riego.
El método ayuda a evitar el exceso de humedad en las raíces.
Beneficios que explican su popularidad
Más allá del drenaje, quienes aplican esta práctica señalan otros beneficios que explican por qué se volvió cada vez más recomendada en el cuidado cotidiano de las plantas.
Ayuda a mantener despejado el orificio de drenaje sin necesidad de mover la maceta
Reduce la compactación del sustrato en la base del recipiente
Facilita una distribución más pareja del agua de riego
Puede colaborar en la durabilidad de la maceta al evitar encharcamientos prolongados
Resulta una alternativa práctica cuando no se dispone de otros materiales
Las monedas se colocan sobre el orificio antes de agregar el sustrato.
Este conjunto de ventajas convirtió a las monedas en un recurso habitual, sobre todo entre personas que cultivan plantas en departamentos o espacios reducidos, donde los errores de riego suelen ser más frecuentes.
Qué tipo de monedas usar
Si bien la técnica es sencilla, hay algunos aspectos a tener en cuenta para aplicarla de manera efectiva. Lo más habitual es colocar una o dos monedas directamente sobre el orificio de drenaje, antes de agregar la tierra. No es necesario cubrir toda la base ni utilizar grandes cantidades.
En cuanto al material, se suelen usar monedas comunes en desuso o de bajo valor. No se recomienda emplear piezas que puedan oxidarse fácilmente, ya que la humedad constante podría deteriorarlas con el tiempo. Aun así, el objetivo principal no es el material en sí, sino su función como barrera parcial que permita el paso del agua.
Esta práctica resulta especialmente útil en macetas plásticas, recipientes pequeños o plantas que requieren un drenaje eficiente, como suculentas, cactus y especies de interior sensibles al exceso de humedad. En cambio, en macetas muy grandes o con sistemas de drenaje avanzados, su efecto puede ser menor.
El creciente interés por soluciones caseras y sostenibles impulsó la difusión de este tipo de consejos, que combinan practicidad y bajo costo. Colocar monedas en las macetas no reemplaza un buen sustrato ni un riego adecuado, pero sí puede convertirse en un complemento útil para quienes buscan mejorar el estado de sus plantas sin recurrir a productos específicos.