Gustavo Santaolalla dirige la vista hacia donde están sus premios Grammy´s. A un costado, un termo con un mate. La yerbera y unas fotografías, completan la escena. Abre la tapa de su piano Steinway y toca unos acordes. Prueba unas segundas mayores. Duda, ya que al aumentar un semitono la novena, transformándola, en aumentada, es algo que podría significar cierto riesgo armónico. Escribe en la partitura confiando a las violas una melodía ascendente, mientras elije a los cellos para un "pizzicato". Al final, marca un golpe de talón para los violinistas. En el compás número 27, indica una sordina para la trompeta. Un golpe de timbal, es el remate de la obra.



































