A mi reflexión de hoy, queridos amigos, quiero centrarla en el texto de San Pablo de su carta a los Filipenses, en la cual nos exhorta diciendo: "Les ruego... tengan el mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por interés propio ni por rivalidad. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás".






































