Una de las cosas más atractivas de la restaurada Casa de López, ahora anexada a la dirección del Museo Histórico Provincial que lleva el nombre del brigadier, es el sustrato del solar que ocupa, al menos para quien escribe. Y, en particular, la porción de muro terroso (de tapia) que, en su fondo, evoca, como última huella, su antigua pertenencia a la iglesia y convento de La Merced, erigidos en esta ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz en torno a 1670, luego de migrar desde la Santa Fe originaria, donde la orden se había establecido en 1615.


































