Desde el primer momento en que la vio, supo que la protegería. Hermanota, con apenas tres años y chirolas, miró con curiosidad a ese ser pequeño y frágil que acababa de llegar a su vida. No entendía del todo lo que significaba tener una hermana, pero sí sintió en su corazón la certeza de que, pasara lo que pasara, su hermanita sería su tesoro más preciado. Así comenzó una historia de amor entrañable, de complicidad infinita, de travesuras y de risas compartidas. La relación entre hermanas es única, distinta a cualquier otro vínculo.




































