En muy pocas horas, la agresión terrorista en Israel se llevó más vidas que las operaciones inglesas en Malvinas en 1982. En ambos casos, los ataques fueron planeados y coordinados por las partes involucradas. En el caso inglés, se trataba de fuerzas armadas regulares de un Estado soberano que disputaba nuestro propio territorio. Eso justificó el empleo castrense argentino, en una operación militar que recuperó la soberanía argentina en parte de su territorio, que estaba soslayada – justamente – por un Estado externo y con presencia de sus miltiares. En el caso de los extremistas palestinos, son fuerzas irregulares y paraestatales. Simplemente por esta condición, más allá de su poderío militar (aunque sin comparaciones con el inglés o el israelí), no es plausible de una reacción armada de nuestro país si fuéramos atacados por ellas. Es decir, si Hamás decidiera ocupar o atacar objetivos judíos o en general dentro de nuestras propias fronteras, las Fuerzas Armadas nacionales serían meras observadoras del desastre consecuente.



































