“Gracias, Padre: con esto ya tengo la recámara completa” fue una de las últimas frases de Roberto Bendini. Sentía que se aproximaba el momento de enfrentar al supremo. La dijo este miércoles 13 de abril luego de confesarse frente a un capellán militar. Éste había llegado hasta su casa en Del Viso para brindarle todos los sacramentos, incluso la extremaunción. Allí, el General, transitaba sus últimos meses con tratamiento ambulatorio a un cáncer de páncreas que lo tenía a maltraer. Por eso, en un momento de lucidez pidió la asistencia religiosa – especialmente militar – para lo que sentía serían sus últimos momentos en esta vida. El pedido fue realizado directamente al actual Jefe del Ejército Argentino, General Guillermo Pereda, quien automáticamente ordenó actuar en consecuencia. “Le mostró al cura que tenía consigo el rosario que lo acompaña desde que se desplegó en el sur para estar listo para cruzar a Malvinas” y agregan que “murió en santidad” según las tradiciones católicas. Este episodio novelezco ejemplifica un testimonio militar que identifica a Bendini como “muy creyente”.


































