-Nuestros especialistas en el tema coinciden que lo que se hizo por el año 2007 no ha dado resultados y otras provincias que lo habían aplicado han vuelto al sistema anterior de los oficiales y los suboficiales de especialización. Es uno de los tantos temas que hay que modificar. Hay que generar un plan, darle a la policía todas las herramientas que hagan falta para que lo ejecute y controlarla para que lo cumpla. Lo mismo ocurre con las fuerzas federales que vengan al lugar. Hay cosas que se están haciendo, se han implementado y se ven en la mayor cantidad de casos de detención, pero indudablemente se ha sembrado el terror de distintas maneras, en situaciones que en algunos casos son curiosas y anormales, difíciles de explicar, pero es lo que está pasando. Yo creo que el ministro está haciendo todos los esfuerzos posibles y nosotros necesitamos de esa acción y también de las fuerzas federales, trabajando en forma coordinada y con toda la presencia posible en los barrios más complejos. ¿Cómo encaramos el futuro aparte de todo lo que hacemos para afrontar el día a día? Con una intervención profunda de la matriz social en los lugares más complejos para brindar contención a los niños desde que nacen, en los primeros años de su vida, en su crecimiento, educación y estado de salud. Tenemos que profundizar el trabajo con las instituciones intermedias que tienen cada uno de los lugares de la comunidad, la escuela, los clubes, las vecinales, las parroquias o centros evangélicos de cualquier religión y muchas ONG que participan también del trabajo social en esos barrios. Eso es lo que nosotros llamamos una comunidad organizada que junto al Estado pueden abordar esta problemática. No lo vamos a cambiar de la noche a la mañana, de ninguna manera, pero son distintos pasos que hay que ir dando para consolidar una salida.