Estuvo siempre intacta. Pero ya voy a ir a eso. El 9 de julio no se celebró únicamente con desfile en la Ciudad de Buenos Aires, si bien el acto central fue allí. El presidente y su gabinete comenzaron el día en Tucumán, pero además hubo desfiles en decenas de localidades de todo el país. En Rafaela, por ejemplo, fue el desfile principal de nuestra provincia. En todos ellos la concurrencia fue masiva, quizá logra menos impacto mediático porque la comunión es más fuerte entre los distintos cuarteles militares y las comunidades locales, por las historias generadas, por las incorporaciones locales, por la cooperación continua. En cambio, en Capital y el conurbano quizá se tiene una convivencia menos tangible, por la gran cantidad de población y actores sociales que existen. No es casualidad que ante cada evento de crisis los vecinos, los intendentes y hasta los gobernadores suelan pedir colaboración de las Fuerzas Armadas para salir al cruce. Hay mucha confianza en la seriedad, el profesionalismo y la honestidad de nuestros militares, nada más que antes parecía mala palabra decirlo. Y te decía que la “popularidad militar” se mantuvo intacta con un factor muy simple pero determinante: la Escuela de Suboficiales o el Colegio Militar del Ejército son institutos de formación que están compuestos por miles de jóvenes y la mayoría de ellos provienen de las 23 provincias del país.