Frente al nuevo escenario donde los tiempos parecen acelerarse y ya nadie oculta metas, fortalezas y debilidades, la vía del "diálogo" mencionada por Bastia sería una suerte de último intento; no por convicción, sino por evitar los efectos colaterales que causaría una renovación intempestiva. De ello, del mencionado "diálogo", devendría un acuerdo con los ministros excedidos en edad, con quienes debería pautarse el retiro progresivo y gradual, pero seguro. Paradójicamente, dicha alternativa trasladaría la discusión al seno de la propia Corte, que se vería obligada a consensuar internamente quién es el primero en abandonar el Tribunal, y quién el último en retirarse.