- Bueno, primero quiero aclarar que, en general, para la premisa es que no haya tantas leyes. Lo que es necesario es más Constitución y menos leyes. Tenemos muchísimas leyes. Y si bien hay un digesto que va manteniendo actualizada la legislación vigente, hay muchas que se cruzan, que se pisan o que por ahí dejan algunos aspectos sin cubrir. Y el resultado de eso es el ciudadano dando vueltas, sin saber a dónde acudir o sin una respuesta específica para una determinada problemática. En mi caso, no solo en materia penal, o de género, que son en las que yo me he desempeñado, formado y ejerzo la docencia. Por ejemplo, estos días estuve en Frank, abordando la realidad de la actividad agropecuaria. Que también tiene que ver con mis orígenes y mi infancia en Pilar, mis ascendientes vinieron en la primera corriente inmigratoria de colonos. Así que es una problemática que también la vivo en carne propia. Los inmigrantes en su momento compraron, llegaron a tener unas buenas extensiones de tierra, con fuerza de trabajo y mucho sacrificio. Y esas tierras luego se fueron dividiendo y subdividiendo, entonces también quizás hay que abordar legislativamente el tema de la unidad económica, o el distinto tipo de emprendimientos que se pueden llevar adelante, con base tecnológica.