Hacia las 19.15, y a partir de datos de fiscales sobre las mesas testigos que suelen tener como “confiables” (y cuya trazabilidad es testeada elección tras elección), se establecía una suerte de “tendencia” que ponía al libertario victorioso en una franja no inferior a los 6 puntos sobre Sergio Massa: “52 a 46 a nivel nacional”. Pero que en la provincia, sonaban como martillazos los datos de lo que luego sería una cosecha arrasadora. “Ganó en Reconquista”, decían esas voces. “Paliza en Castellanos”, aseguraba otro. Y así, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, y departamento por departamento, hasta imponerse en todos.