El envío en dos tandas de más de un centenar de pliegos de candidatos para la justicia federal en distintos puntos del país (sobre todo jueces, pero también fiscales y defensores) supuso la puesta en marcha de un procedimiento que el gobierno nacional postergó durante más de dos años y que, sumada a los retrasos de la gestión anterior, llevó las vacantes a un alarmante nivel del 40 %.



































