Cada uno de los europeos que subió a un barco hace 170 años para cruzar el mar con destino a la Argentina, un país en pleno proceso de formación, es una historia en sí misma. Pero algunas tienen aristas que las hacen dignas de una novela de aventuras, como la de Federico Goestchy. Suizo de nacimiento, militar por vocación, fue teniente en su país y luego entró al servicio de Inglaterra, en cuyo ejército estuvo durante tres años, hasta que en 1859 decidió embarcarse hacia Sudamérica, se radicó en San Carlos donde se dedicó a la agricultura y al comercio, se casó y amasó una fortuna considerable. En 1879, convertido ya en uno de los miembros más reconocidos de la comunidad, albergó en su domicilio al presidente de la Nación Nicolás Avellaneda, cuando éste llegó hasta la zona de lo que hoy es el departamento Las Colonias para participar de la Fiesta del Trabajo.
































