“En el campo de la salud mental, los tratamientos ambulatorios que requieren -por la severidad de los cuadros- más que una consulta telefónica, están siendo cortos”, añadió el especialista”. “Algún chicos con una psicosis compensada que viene trabajando para resocializarse y que a lo mejor pasó por etapas de internación o que estaba haciendo tratamiento hace un tiempo en un hospital de día, con actividades deportivas, artísticas, terapias grupales, con contacto físico con sus terapeutas, la discontinuidad de estos tratamientos afecta la situación subjetiva, en patologías como la depresión, que es reconocida a nivel mundial como epidemia y tres de cada diez argentinos podrían cursar síntomas depresivos pero es invisibilizada, o los trastornos alimentarios como bulimia o anorexia, y aunque tengas cobertura de obra social solo consistente en una videollamada claramente afecta para mal”, explicó.