A fines de 2020 se identificó por primera vez la variante B.1.351, mejor conocida como "Beta". Descubierta en Sudáfrica e indicando el inicio de la segunda ola para el mencionado país. La mutación comenzó a ser estudiada antes de su expansión a nivel mundial y los resultados arrojaron que aquellos infectados por esta cepa tienen mas probabilidades de necesitar cuidados intensivos y de morir que las personas infectadas con otras variantes.



































