El pasado miércoles 26 de julio por la tarde una situación límite se desencadenó en lo más alto del Puente Colgante de la ciudad de Santa Fe. Un joven se había trepado hasta la punta de la torre oeste y sentado sobre las lingas de acero amagaba con saltar al vacío. Ya era de noche cuando todo terminó sin víctimas, luego de cuatro horas de extrema tensión. El bombero Héctor David Ríos fue uno de los rescatistas que subió para persuadir al muchacho descontrolado. Este oficial, referente del Grupo Especial de Rescate, está preparado para enfrentar todo tipo de incidentes peligrosos, pero sus hijos igualmente se estremecen cada vez que sale para intervenir en algún evento. De hecho, en esta oportunidad, su pequeño de 13 años observó todo desde la costanera. Habían ido a pescar a Arocena y en eso estaban cuando sonó su teléfono. "Esto es así. En cualquier momento suena la alarma y hay que trabajar, por un incendio, una explosión, un derrumbe", reconoció el subcomisario Ríos.




































