El hallazgo fue realizado por la Aduana, en medio de un escaneo de rutina en su dependencia de Monte Grande. La caja, con destino a Brooklyn, New York, tenía sus contenidos marcados como un juguete, un “adorno artesanal de Spiderman”, según la declaración del remitente. Sin embargo, el scanner reveló formas compatibles con huesos. Entonces, la caja fue abierta, bajo la sospecha de un tráfico de restos humanos. Había, efectivamente, una máscara de Spiderman. Dentro de esa máscara, prolijamente envuelta en gasa, estaba la cabeza decapitada de un niño, sostenida por un gorro de lana.
































