Liliana Patricia Marcial tenía un muy buen trabajo en la justicia provincial santafesina, una pequeña hija, una casa, un auto y una vida organizada. Todo cambió cuando cayó en las garras de una especie de secta cordobesa liderada por un sujeto uruguayo que decía ser experto en técnicas de sanación egipcia. Este hombre, junto con su esposa, captaba personas para incorporarlas a su organización y les quitaba importantes sumas de dinero con distintas excusas, según una acusación que pesa en su contra. Marcial perdió su vivienda, la tenencia de su hija, el automóvil y el trabajo cuando terminó en prisión, imputada de formar parte de una supuesta asociación ilícita y otros graves delitos. Estuvo más de un año tras las rejas. Finalmente, la Justicia Federal la sobreseyó, al considerarla una víctima más.

































