La noche del 23 de mayo del año pasado Francisco Lascurain manejaba su automóvil Toyota Ethios a gran velocidad por las calles de la ciudad. Los peritos determinaron que iba a entre 85 y 105 Km/h. Eran las 20 aproximadamente y circulaba por calle Ángel Casanello 2200, en la cuadra del Club Unión y Progreso. Adelante suyo marchaban en su Chevrolet Corsa Walter Sueldo y su esposa Gisela. En el asiento de atrás estaba sentado Francisco, su hijo de 11 años. Frenaron para pasar el “lomo de burro” y en ese instante el otro vehículo los embistió desde atrás con gran violencia. La peor parte le tocó al pequeño, que sufrió gravísimas lesiones y murió poco después. Todo ello fue probado y reconocido por las partes durante la investigación del caso.


































