Lo vieron el “Mauri” Chimentín —hoy trabajando en China— y el profe Federico Della Croce en el famoso torneo de Brinkmann. Eran tiempos de Rubén Rossi y Gustavo Marín en el semillero. En realidad, primero vieron a su hermano Julián —ficha de Boca, hoy en Patronato— que es todocampista. “Nacho atajaba en River sin estar fichado, le hicimos la cabeza a Horacio y se lo robamos al Millo”, cuentan hoy con orgullo. En la lista de los famosos “ayudadores” se anotan Ricardo Valli, el cordobés Felipe Oviedo (lo agarró desde la Escuelita), Manolo Porpatto y Sergio Torres, el que lo moldeó para el salto final.


































