"Esta es mi casa, esta es mi familia, yo me siento de acá", dice Iván Mauricio Juárez, que vendría a ser algo así como el plomero del Titanic desde el momento que tomó como entrenador profesional un barco llamado Atlético Rafaela que iba derecho a naufragar. Sin embargo, en medio de la peor tormenta (se estaba yendo al descenso sin pelearla) y en alta mar, el viejo capitán acomodó un poco el barco. La chance, complicada pero chance al final, de llegar a buen puerto...todavía es real. Claro que, antes, deberá ganarle este domingo a las 17.20 al respetado Colón, el más grande de la categoría de ascenso.

































