"El corazón tiene razones que la razón no entiende" es un frase popular que el fútbol usó tantas veces como la pelota misma. Aunque hay veces, como en esta novela que parecía interminable entre el "Pulga" Luis Miguel Rodríguez y Colón, donde hay que reinventar la frase: "La razón tiene razones que el corazón no entiende". Y acá, en el aparente final de este culebrón (falta la firma y la foto del nacido en Simoca con la celeste y blanca), se aplica a la perfección. Porque Vignatti piensa en tener razón cuando eleva su última oferta y dice, como en la ruleta, "no va más". Y porque el "Pulga", con su entorno, piensa en tener razón con que "merecía otra cosa mejor de parte de Colón y luego de salir campeón del fútbol argentino". En el medio, el corazón que no entiende es el del hincha, posiblemente no todos, porque si algo tiene el fútbol es un paraguas gigante que se abre para contener a todos siempre. O casi siempre.
































