“Este es un club formador y vendedor, siempre vendió, ingresa dinero y ese dinero hay que invertirlo en el plantel, en las instalaciones, en los juveniles, en los empleados… A lo mejor, el presidente me estará puteando en este momento. El día que vea que perjudico a Unión, agarro el auto y a 150 kilómetros tengo mi casa en Rosario. Hay que tener hambre de gloria. En este club estaba instalada la relajación y eso no puede ser. Hay que movilizarse y movilizar a la gente. ¿Por qué ahora hay jugadores que quieren venir y hace seis meses o un año me decían que no?, es porque cambiamos la mentalidad. El presidente lo tiene que entender y hay que hacer el esfuerzo. El otro equipo de la ciudad está en otra categoría y hay que aprovechar los momentos, porque podríamos haber estado nosotros en esa posición”, continuó el entrenador tatengue, que por primera vez dejó picando la posibilidad de no seguir.