Se acercaba la medianoche del domingo y el Kily González, entrenador de Unión, hablaba sin ocultar su fastidio e incomodidad por la nueva derrota de visitante. El equipo -su equipo- no consigue arrancar y más allá de que en varias ocasiones de la charla habló de la injusticia del resultado ante Huracán (lo cual es muy cierto), también catalogó de "muy buena" a la actuación del equipo, concepto que no se comparte.


































