El humilde Club Social y Deportivo Itapuense, ubicado en la ciudad paraguaya de Encarnación, que registró el paso del misionero Juan Carlos Portillo en el 2019 antes de su llegada a Unión, demandó al Tate en la FIFA por la irrisoria suma de 32.059,79 por concepto de “indemnización por formación”. Además de la rareza del monto, de acuerdo a esta investigación exclusiva de El Litoral, el hoy jugador de Talleres de Córdoba llegó a Itapuense desde Crucero del Norte pero nunca jugó de manera oficial, lo cual genera muchas sospechas de algo que ahora está prohibido por la FIFA y es la famosa “triangulación” de clubes.



































