El diagnóstico, a priori, parece más que claro: un lateral derecho y dos o tres todo-campistas. “Arriba, si no se va nadie, el cuerpo técnico no quiere amontonar delanteros. Con Orsini, Gamba, Dómina, Balboa y Morales la competencia interna está fantástica. Es más, confían mucho en que aparezca ahora sí el verdadero Orsini y que explota Jero”, es lo que se filtró desde Funes, lugar que el Tate usó esta semana para cambiar el chip de Casasol, donde volvió para enfocar en Estudiantes de La Plata, su primer rival post Copa América en la ciudad de las diagonales.