Unión estaba en una situación crítica en lo deportivo, con dirigentes cuestionados, mucha división interna y un estado de descontento generalizado. En ese momento, el presidente Spahn convocó a las tres agrupaciones opositoras a un encuentro en el club. Fueron todos. El objetivo era hablar de lo deportivo. Se tomó una determinación: priorizar el plantel, que no se vaya nadie más y que al término del torneo lleguen refuerzos. El técnico era Sebastián Méndez.
































