“¿Ya está la comida?”, pregunta Pedro, quien se asoma por una ventanita que comunica con un sector de la cocina de la iglesia Nuestra Señora del Luján. “No, todavía no la trajeron”, responde con paciencia Jésica desde adentro. Este diálogo se da de lunes a lunes entre las personas en situación de calle o de bajos recursos —en su mayoría gente de edad avanzada y mujeres— y los colaboradores de la parroquia Luján, quienes llevan adelante hace más de tres años la “Heladera de María”, una acción solidaria que en la actualidad reparte por día al menos 150 porciones de comida.


































