En el Club Liverpool FC de la ciudad de Santa Fe, en Ruperto Godoy 1850, corazón del barrio Sargento Cabral, hay un pool que está bien tapado con un nylon blanco. Arriba, una vitrina con trofeos que hablan de glorias pasadas. Dos parroquianos piden su vermouth y empiezan a secretear silencios cómplices. El mozo los conoce demasiado y no se demora en llevar el pedido. En la pared, una plaqueta dedicatoria y, al lado, una camiseta roja del Liverpool Football Club de Inglaterra. Es media mañana, hace un frío que aletarga pero algo ha sacudido ese tiempo que parece detenido pero no: está vivo.

































