“La caída del empleo no es lo único que se ha acentuado en esta pandemia, sino que también se ha acentuado muchísimo la desigualdad de género. Hoy, las mujeres jefas de hogar, aquellas que sostienen hogares monoparentales, representan el 44 por ciento de la población en nuestro país. En muchos de estos casos, la economía familiar es sostenida por mujeres que realizan servicios domésticos en otros domicilios; mujeres que suelen estar anotadas ante la AFIP y cobran su salario en blanco, pero que el dinero no les alcanza y que, según esta ordenanza, no pueden acceder al Fondo Productivo Municipal. Tampoco acceden los varones que realizan actividades precarizadas por ejemplo en el rubro construcción o que están en blanco en un empleo precario. Muchos de estos hogares viven por debajo de la línea de pobreza y son sostenidos con sueldos que en blanco no superan el mínimo vital y móvil. Para subsistir, entonces, buscan otros medios que no son el empleo formal, porque este está en estrepitosa caída.”, expuso la edil en la sala de sesiones.