El pintor Diego Rivera (1886-1957) fue una figura central en el movimiento conocido como “muralismo mexicano”, cuya búsqueda principal consistía en utilizar el arte para transmitir mensajes sociales y políticos. Sus murales, atravesados por historia, política, cultura y lucha de clases, se implantaron con hondura en la percepción del arte del público de Latinoamérica. Y, de la misma manera en que Argentina lo hicieron artistas como Antonio Berni, llevaron la voz de los desamparados a un público mucho más amplio, de culturas diversas.

































