“Miró, el pintor puro del período culminante de la modernidad, también fue un asesino estético que asestó un golpe mortal a las últimas fases del movimiento moderno y, en el proceso, abrió nuevos caminos para la práctica estética del siglo XX”, señaló una vez el historiador de arte estadounidense Robert S. Lubar, quien estudió en profundidad la obra de este catalán que nació el 20 de abril de 1893. Su infancia en la ruralidad de Mont-roig del Camp, en contacto con la naturaleza, se convirtió en una fuente de inspiración a lo largo de su vida. Jamás dejó de experimentar con formas, colores y texturas, creando un universo pictórico que elude cualquier intento de encasillamiento.




































