El estudio tiene el el propósito de tomar una radiografía del empleo generado en torno al agro, pero que excede a lo que sucede en el campo. "Pensemos en un plato de tallarines: para cada ingrediente que usamos, se moviliza una enorme "rueda de empleo". Para la masa, productores del trigo, molineros, productores de huevo, transportistas, comerciantes. Para el queso, tamberos, transportistas de leche, los de industria láctea, distribuidores y empleados del súper donde lo compramos. Lo mismo pasa con los demás ingredientes. En el tomate y cebolla, huerteros y verduleros. En la carne de la salsa toda la cadena de carne vacuna y también las de granos para el alimento de esos animales. Pero, además, en cada uno de los procesos, intervienen agrónomos, contadores, administrativos; el personal involucrado en maquinarias, insumos, tecnología, bancos, mantenimiento, limpieza y más. Miles de trabajadores están en tus pastas", ejemplifica Ariño. "Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro", concluye la economista.