Entre lo que faltó, la ley de semillas, señaló que “hubo tres patas: un poder ejecutivo que demoró, un congreso que no logró acuerdos en las comisiones y un sector que colaboró a que esto no saliera porque no hay acuerdos sobre lo que se quiere hacer”. En el último caso, resaltó que “nosotros como sector agropecuario tampoco tenemos un discurso uniforme respecto al pago de las patentes o al reconocimiento de que es lo que hay que pagar. Todos queremos aprovechar las ventajas de la ola de avance en genomas y eventos bioctenológicos, la pregunta es quien lo paga”. “Yo soy de los partidarios de que Argentina necesita una ley de semillas, si no, nos vamos a perder el avance tecnológico”, agregó.