“De los europeos hay que copiar el orden, pero nunca perdamos la impronta futbolera de Sudamérica”, disparó el hombre que nos hizo explotar los corazones en el Estadio Azteca con esa corrida gloriosa en México ‘86: Jorge Luis Burruchaga. Quiero arrancar con esa frase de “Burru”, después de haber estado cuatro horas a puro fútbol de la Conmebol en Santa Fe, la tierra de Nery Alberto Pumpido.

































