“Para ser campeón hay que ganarle a los mejores”. “Los sueños están para cumplirse”. “La venganza es un plato que se sirve frío”. Con esas 3 frases se puede englobar lo que significó el Mundial de 1986 para la Selección Argentina. Una fase final donde venció a tres campeones del mundo y al equipo revelación. Un torneo que llevó a Diego Armando Maradona al lugar de “indiscutible”. Un partido histórico que “vengó” lo que había pasado 4 años atrás en las Islas Malvinas y 20 años atrás en el Mundial de Inglaterra 1966.


































