El desborde fue total. La gente comenzó a agolparse frente a las puertas de ingreso. Hubo muchos que llegaron sin tickets hasta ese lugar. La mala organización lo permitió. El caos reinó en todos los sectores del estadio, inclusive en el ingreso de la prensa. A las 20 (las 21 de nuestro país), que era el horario indicado para el comienzo del partido, el estadio estaba en un 40 por ciento. Desde la Conmebol se informó que el inicio se iba a demorar media hora, pero cuesta creer que en un país que tiene orden y que supuestamente posee criterios organizativos de avanzada, ocurra lo que ocurrió.


































