En el fútbol argentino se están escuchando voces de protesta por los horarios en los que se programan muchos partidos, con el verano en su punto álgido y en plena ola de calor. Por ejemplo, a las cinco de la tarde del sábado pasado, cuando Rosario Central visitó a San Martín de San Juan, en esa provincia se registraba una temperatura superior a los 40 grados y una sensación térmica de 45. Los protagonistas se quejaron, pero no hay mucho por hacer, ya que el próximo partido del “Canalla” será el sábado que viene también a las 17. Solo queda esperar que las altas temperaturas den una tregua y que el árbitro tenga piedad de los futbolistas y detenga el juego varias veces para que puedan hidratarse.

































