“Hacer las cosas sin miramientos”. Aníbal Fernández citó a Escrivá de Balaguer y sirvió otro sapo a digerir por el progresismo kirchnerista, ya atragantado con Juan Manzur. Cristina no es Santa Teresa, pero opera con la convicción enunciada por el nuevo ministro de Seguridad, sin límites reconocibles en su facción interna ni en la escena institucional, excepto su propia voluntad.



































