“Cuando la inflación se acelera, los agentes económicos buscan en el dólar una función de unidad de cuenta alternativa, mejor que la del peso. Eso lo podemos ver en dos planos. Por un lado, en las empresas, que tanto los movimientos de tipo de cambio como la inflación, que de alguna manera uno es un correlato del otro, generan mucha incertidumbre en relación no al precio actual sino a los precios relativos a los que están sujetas, por el precio de los insumos y materias primas por ejemplo. Eso genera fricciones en la cadena de producción, por los problemas en la reposición. Las empresas entonces, ante esa incertidumbre, o retiran el stock o tratan de cubrirse para no quedar descalzados, colocando precios que buscan al dólar como referencia de unidad de cuenta”, indica.