La crisis y la fuerte disparada de los precios de los combustibles provocó una fuerte caída en el consumo, del 23 por ciento en enero último para la nafta premium. Además, llevó a muchos automovilistas a tomar la decisión de pasarse de nafta premium y a super, a pesar de que no está recomendado sobre todo en los motores que vienen muy comprimidos.


































