En esta línea, Sergio Zalba, consultor FAO para la elaboración de la Estrategia Nacional sobre Eneei, se refirió a ese impacto económico que conllevan las EEI. “De norte a sur tenemos EEI; empezando por el ligustro en Jujuy que empobrece la selva, quitándole recursos a los pueblos indígenas, en especial a los ocloyas; pasando por Mendoza con el flagelo que traen las poblaciones de tamarindos a la zona de Llancanelo; bajando a Río Negro con la problemática del jabalí; y llegando a Tierra del Fuego, donde nos encontramos con la problemática ambiental y económica del castor”, describió. “Contar con una estrategia nacional de manejo de EEI era un paso fundamental y lo logramos. Lo que falta ahora es implementarla e involucrar de modo más fuerte al personal de Salud. Los diagnósticos cambian, por ende, es clave la construcción permanente de conocimiento para lograr el fin último que nos trazamos, que es la conservación efectiva de la biodiversidad”, remarcó Zalba.