Una ceremonia breve, como siempre, pero distinta a todas las demás. Un acto que habitualmente desborda de formalismos, protocolo y rostros de hombres inmutables, tuvo otro perfil. Desconcierto, desazón, tristeza, lágrimas. Y hasta el saludo final de un suboficial que rompió las filas y abrazó efusivamente al hombre que fue obligado a dar un paso al costado.
Ése fue el clima que se vivió en horas del mediodía de este jueves en el Salón Blanco de la Jefatura de la Policía provincial, durante el acto de asunción del nuevo jefe de las fuerzas, Ricardo Cáceres, quien reemplazará a Gabriel Leegstra.
El funcionario desplazado debió dejar el cargo por las molestias que le causaron a Jorge Obeid sus declaraciones sobre Alejandro Franganillo, el actual titular de Drogas Peligrosas de Rosario, quien fue sumariado por supuestas irregularidades en un procedimiento que la Justicia debió declarar nulo.
La única autoridad política de primer nivel que concurrió al acto fue el subsecretario de Seguridad, Gustavo Peters. Tras la lectura del decreto, Peters puso en funciones a Cáceres, quien se venía desempeñando como subjefe de la institución policial. Después habló Leegstra. Debió contener la emoción y respirar hondo para poder repetir, entonces sí, las mismas cosas que ya le había dicho a los periodistas.
“Mis palabras son sólo de agradecimiento. Me siento orgulloso de haber sido jefe de Policía de la provincia de Santa Fe. Me voy con la frente en alto, con mis convicciones intactas, con el convencimiento de haber hecho lo mejor posible en esta función, de haber dado todo y de haber hablado con la verdad cada vez que he tenido que dar alguna explicación pública'', aseguró.
Leegstra agradeció al personal policial en todas sus jerarquías, y los instó a que continúen apoyando la conducción entrante; reconoció al gobernador y volvió a agradecer, esta vez, al Ministerio de Gobierno y a la prensa. El aplauso que siguió fue intenso y prolongado. Así terminó el acto.
Cosas que hablar
En diálogo con la prensa, Leegstra supeditó a "cosas de la gestión'' su desplazamiento. "Pero me voy con el convencimiento de haber cumplido con mi función'', volvió a decir. Después, consultado sobre la supuesta influencia sobre el gobierno provincial de la jueza federal Laura Cosidoy, quien de hecho había sugerido el nombre de Franganillo a Obeid para ocupar la Dirección de Drogas de Rosario, Leegstra consideró que "son formas de conducir y gobernar. El cargo de jefe de la Policía es un cargo político -recordó-, por lo tanto es el gobernador quien traza los lineamientos de la gestión''.
De todas maneras, si bien evitó como funcionario juzgar la decisión de Jorge Obeid, dijo que como "hombre'' tendría cosas que hablar.
“Como funcionario no considero injusta la decisión del gobernador, ahora como hombre tengo mi discusión interna. Son cosas que debo debatir conmigo mismo; son cuestiones de hombres y no de funcionario. Ya tendré oportunidad de hablar con el Sr. gobernador estas cuestiones'', deslizó.
Igualmente, aceptó que hay caminos que son los establecidos para la gobernabilidad, y jerarquías que están trazadas''. Y rescató que "al menos se nos dio una explicación de los motivos por los cuales se me relevan del cargo: no se produce el relevo por cuestionamientos a la gestión, sino porque disgustaron al gobernador mi expresiones sobre el sumario de Franganillo''. Pese a todo, no se arrepintió de su proceder. "Hubiese actuado igual; estoy firme en mis convicciones, y cada vez que tuve que dar una explicación, la di. Creo que actué correctamente'', insistió.
Quieren irse
Consultado sobre la situación de desagrado que estaría viviendo la institución policial, Leegstra dijo que "siempre hay un debate interno en la fuerza, sea quien sea el dirigente''. Y apuntó que sobre todo en este momento hay una transición "muy fuerte'' en la Policía por el cambio de leyes. De todas maneras y pese a la decisión de su relevo, Leesgra aseguró que "hoy la Policía está tranquila. Puede haber disgustado la determinación, pero de ninguna manera hay alguna reacción. Todos están disciplinados'', destacó.
Lo que Leegstra no pudo negar es que varios jefes de unidades regionales quieren también abandonar la función y acompañarlo en su paso al costado.
“Ha habido muchos jefes (entre ellos el titular de la URI, Juan Ruiz) que me plantearon la decisión de retirarse conmigo por entender que se acababa una gestión. Pero les he pedido a ellos (y han sido varios) que continúen, porque esta gestión termina el 10 de diciembre'', comentó.
Dijo que toma "con orgullo esas expresiones, porque demuestran que se identifican con una conducción'', pero insistió en que tales renuncias "no serían oportunas. Lo necesario es que sigan brindando el servicio''.
Consultado sobre su futuro, dijo que descansará y pasará a retiro. "Pero soy joven, así que algo voy a tener que hacer, si no en mi casa me sacarán a patadas'', concluyó.
“Declaraciones imprudentes''
El ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, elogió esta mañana el desempeño de Leegstra al frente de la Policía, pero confirmó que fue desplazado por haber formulado "declaraciones imprudentes que molestaron al gobernador''. Y que las mismas, realizadas en Rosario y reproducidas por distintos medios, "no fueron falsas''.
Se refería al comentario de Leegstra, a raíz del sumario iniciado al jefe de Drogas Peligrosas, Alejandro Franganillo, de que éste tenía "más elementos en su contra'' que su antecesor Aldo Monzón, desplazado del cargo a raíz de las denuncias de la jueza federal Laura Cosidoy. En el caso de Franganillo, por el contrario, y luego de que Leegstra le abriese sumario por orden judicial, Cosidoy salió públicamente a respaldarlo y a desautorizar las impugnaciones.
Tal como anticipó ayer en Rosario, Rosúa confirmó esta mañana que Leegstra no fue relevado por haber iniciado el sumario, sino por sus comentarios al respecto. "Molestaron porque incursionó en consideraciones sobre temas que estaban en tratamiento vía reglamentaria y no tenía que haberlo dicho. Se trata de actuaciones sumariales que tienen un régimen de reserva que tiene que respetarse'', amplió.
En cualquier caso, Rosúa admitió que ante sucesos de este tipo "hay muchas maneras de arreglar las cosas'', pero que en este caso "se optó por ésta''; en una decisión personal del gobernador tan inesperada como controvertida.
Más allá de eso, para el ministro el desempeño del ahora ex jefe de Policía fue "bueno y prolijo'', se dio "de menor a mayor" y "en los últimos tiempos, hacía una actividad interesante".


































