-Montes: Creo que, por un lado, hay un límite de cómo poder incorporar cambios que requieren otras condiciones de trabajo, otros espacios y otros perfiles. Cada uno de los cambios al régimen académico que proponen que existan otros trayectos, espacios de apoyo, de tutoría, todo eso requiere otra aula, otro salón y docentes que puedan trabajar de otra manera. Hay docentes que a poco de jubilarse legítimamente pueden plantear: si yo siempre trabajé así, ¿para qué voy a trabajar de otra manera ahora? Entonces ahí hay una limitación. Ante ello, algunas provincias han incorporado, por ejemplo, a estudiantes universitarios o acompañantes de trayectorias, que tienen otra "paciencia" para ver en qué punto están esos jóvenes con dificultades. Por otro lado, está el derecho a la educación. La repitencia ha demostrado que es algo sancionatorio, una penalización, porque no produce mejores aprendizajes: cuando se cruzan los resultados de las pruebas de evaluación con la condición de haber repetido, son los peores desempeños. Entonces, creo que tenemos que ir a eliminar la repitencia tendencialmente, empezando por la evaluación que no permite la retroalimentación en la práctica escolar, pese a que existe un sentido común con componentes más meritocráticos que se oponen. Pero todo esto lleva tiempo, no es algo que se pueda hacer de un año para el otro.