Todo lo que dice Lavallén es cierto. La carga de entrenamientos y de partidos de Colón ha sido grande, más que la de cualquiera de los equipos que afrontan esta Superliga. ¿Es una excusa?, no parece. Es una realidad. Algunos se preguntarán si eso y si la cercanía de una final histórica para el club, que nunca pudo salir campeón, significó algo importante para justificar los momentos de levedad de Colón, que fueron muchos durante el partido. La cuestión es que el equipo no pareció estar a la altura. Jugó atado, con jugadores que parecían lentos, sin reacción, jugando mal al fútbol y equivocando los caminos de búsqueda de los de arriba, salvo pocas y raras excepciones.

































