El thriller policial "Muti: rituales mortales", que se estrenó en los cines argentinos, cuenta con la participación, en un papel secundario pero central para la trama, del veterano Morgan Freeman. La presencia de este actor en un trabajo de estas características, es decir un thriller con asesinos en serie, no es antojadiza: es un intento de emular sus tiempos de gloria. Es que entre mediados de los 90 y principios del siglo XXI, Freeman funcionó como una pieza clave para el adecuado funcionamiento de una serie de películas que, más allá de la repetición de ciertas fórmulas y la apelación a lugares comunes, consiguieron atraer al público hacia las salas.


































