Los que eran pibes en los años ‘60 tenían, gracias a la televisión, muchos motivos para ser felices. Es que fue una época dorada para las series televisivas, el nacimiento de personajes que todavía hoy resuenan en mentes y corazones, transcurrido más de medio siglo. Los viajes en el Enterprise de “Star Trek”, la fantasía y el terror de “The Twilight Zone”, las piñas de “Batman” acompañadas por frases como “Pow!”, “Bam!” y “Zap!”, las aventuras de los náufragos de la “Isla de Gilligan”, la extravagancia de “Los locos Addams” y los complicados encargos de “Misión imposible” contribuyeron a crear un “paraíso” irrecuperable. En ese punto idílico, un pilar fundamental fue “Los Vengadores”, la serie de espionaje (si es que cabe esta simplificación) protagonizada por Patrick Macnee como un agente secreto británico.


































